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El Estado debe garantizar y continuar el proceso de reforma en el sector educativo

Tegucigalpa. Ante el cambio de la máxima autoridad en la Secretaría de Educación, Transformemos Honduras, plataforma de sociedad civil compuesta por ciudadanos y más de 20 organizaciones no gubernamentales en aras de promover el respeto al derecho a la educación de más de dos millones de niños hondureños, así como la mejora continua del sistema educativo nacional, ante las autoridades de Poder Ejecutivo y la población en general se pronuncia en los siguientes términos:

  1. Después de un ciclo de reivindicación del derecho al acceso a la educación, el Gobierno de la República debe asegurar la continuidad en los procesos de reforma, mejora, desarrollo y gobernabilidad del sistema educativo nacional.
  2. La gobernabilidad recuperada en el sistema educativo y el proceso de reforma impulsado en los últimos años, deben ser garantizados por la nueva autoridad y el Estado debe velar porque así sea.
  3. Demandamos que todas las plazas docentes y cargos administrativos relevantes del sistema sean ocupados por profesionales capaces y comprometidos, evitando el retorno a perversas y dañinas prácticas amparadas en compadrazgos políticos y gremiales.
  4. El proceso de cambio en el sistema educativo, participación de los padres de familia y sociedad civil en procesos de veeduría social, evaluación académica y rendición de cuentas, y avances logrados en beneficio de los niños registrados en los últimos años por la Secretaría de Educación, deben consolidarse en políticas de Estado que permitan proteger el sistema, de manera que los cambios de administración y autoridades no repercutan de forma negativa en el futuro de la educación y la niñez hondureña.
  5. El hito de los 200 días clase logrado, permite ahora impulsar la búsqueda permanente de mejores estadios de desarrollo en la calidad educativa, enfocando los esfuerzos y recursos en equiparar y superar los modelos de países vecinos en la materia. De ninguna manera debe permitirse que esta pausa implique el retorno al pasado oscuro en el que las aulas de clases permanecían vacías, los maestros en las calles y los niños privados del pan del saber.
  6. Sobre este contexto, demandamos a las autoridades del Poder Ejecutivo que nos aseguren con el nombramiento del nuevo ministro o ministra de Educación, un profesional de alto perfil técnico y académico, compromiso, integridad, valentía y visión para enfrentar los retos que impactarán de manera directa y sustancial en los resultados del futuro de la educación hondureña y las oportunidades de desarrollo educativo del país.
  7. Finalmente, externamos nuestra voluntad de seguir colaborando y trabajando, hombro a hombro, para fortalecer la educación en Honduras, a fin de garantizar que la misma sea de calidad para nuestros niños y niñas. Asimismo nos comprometemos a estar vigilantes de las acciones y decisiones impulsada por la nueva autoridad en Educación.

 

Tegucigalpa, M.D.C; 9 de enero de 2016

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